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NOLA ALDATU GAITU INTERNETEK

Berri hau hemen irakurtzen dabilen edonork, interneten erabiltzaile den neurrian, jakingo du zertan aldatu duen bere egunerokoa ia ezinbestekoa dugun baliabide honek. Badira, ordea, ohartu gabe ematen diren aldaketak. Horietako baten inguruko galdera egin zuen iaz Eusko Ikaskuntzak. ‘Nola aldatu ditu internetek gure prozesu kognitiboak?’ galdetu zuen, eta orain kaleratu berri du jasotako erantzunen laburpen sakona.
Hain zuzen ere, 2015an jarri zuen abian Eusko Ikaskuntzak 'Urteko Galdera' proiektua, tribuna ireki gisa, non, urtero, autore eta irakurleek osatzen duten komunitateak aukeratutako gai bat jorratzen den haren Euskonews online plataforman astero ekarpen berriak jasoaz. Ia hogei urteko esperientzia du hark eta bost mila harpidedun ingururi banatzen zaie. Proiektu honen helburua pentsamendu kritikoa sortzea da, arlo eta disziplina anitzeko espezialistak galdera erantzuna ematen dizkioten batera.
Lehen edizioan, Eusko Ikaskuntzak ondorengo galdera egin zuen: 'Nola ari da aldatzen Internet gure prozesu kognitiboak?' Apirilaren 7an, Ikerbasqueko filosofo eta ikertzaile Javier Echeverría Ezpondak atala inauguratu zuen ondorengo artikuluarekin: Hirugarren ingurunean, pertzepzio gaitasunak, nahiz gaitasun kognitibo berriak. Hortik aurrera, Urteko galdera ekarpen berriekin aberasten joan zen astero. Guztira 28 artikulu izan dira, 13 euskaraz eta 15 gazteleraz, batezbesteko luzera 1.300 orrikoa eta guztira 29 pertsonen partaidetzarekin (7 emakume eta 22 gizon) eta horien batezbesteko adina 55 urtekoa (ez da ahuntzaren gauerdiko eztula, jorratutako gaia kontuan hartuta). Diziplinei dagokienez, Letra eta Hezkuntza arlokoak izan dira parte hartzaile gehien eman dutenak (13 sinadura); ondoren, Ondarea (2), Matematikak (2), Soziologia (2) eta Musika (2) daude; Filosofia, Historia, Psikiatria, Psikologia, Antropologia, Ekonomia, Zuzenbidea eta Enpresa Zientziak ere izan ditugu.

 2016ak ere badu, noski, dagokion galdera. Eta ari dira erantzunak pilatzen.

ITURRIA: DIARIO VASCO, 2016-07-24


EL CEREBRO NECESITA EMOCIONARSE PARA APRENDER

/ÁLVARO GARCÍA
En el año 2010 un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Techonolgy (MIT), en Boston, colocaron a un universitario de 19 años un sensor electrodérmico en la muñeca para medir la actividad eléctrica de su cerebro las 24 horas durante siete días. El experimento arrojó un resultado inesperado: la actividad cerebral del estudiante cuando atendía en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión; prácticamente nula. Los científicos pudieron probar así que el modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona.

“El cerebro necesita emocionarse para aprender”, explica José Ramón Gamo, neuropsicólogo infantil y director del Máster en Neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos. En el último lustro, en España han aparecido diferentes corrientes que quieren transformar el modelo educativo y una de ellas es la neurodidáctica. No es una metodología, sino un conjunto de conocimientos que está aportando la investigación científica en el campo de la neurociencia y su relación con los procesos de aprendizaje. “Antes solo se podía observar el comportamiento de los alumnos, pero ahora gracias a las máquinas de neuroimagen podemos ver la actividad cerebral mientras realizan tareas”, añade Gamo. Esa información sirve a los profesores y pedagogos para decidir qué métodos son los más eficaces.

Gamo, que estudia las dificultades de aprendizaje de personas con dislexia oTDAH desde hace más de 20 años, observó que en la mayoría de los casos esos problemas no estaban relacionados con esos síndromes, sino con la metodología escolar. Él y su equipo identificaron que el 50% del tiempo de las clases de primaria en España se basan en transmitir información a los estudiantes de forma verbal, algo que en secundaria sucede el 60% del tiempo y en bachillerato casi el 80%. “Indagamos sobre lo que estaba sucediendo en las aulas y queríamos saber qué decía la ciencia al respecto, si ese método estaba justificado”.

Basándose en diferentes investigaciones científicas y en las suyas propias, concluyeron que para la adquisición de información novedosa el cerebro tiende a procesar los datos desde el hemisferio derecho -más relacionado con la intuición, la creatividad y las imágenes-. “En esos casos el procesamiento lingüístico no es el protagonista, lo que quiere decir que la charla no funciona. Los gestos faciales, corporales y el contexto desempeñan un papel muy importante. Otra muestra de la ineficacia de la clase magistral”, explica Gamo.

Por ello, la neurodidáctica propone un cambio en la metodología de enseñanza para sustituir las clases magistrales por soportes visuales como mapas conceptuales o vídeos con diferentes apoyos informativos como gráficos interactivos que requieran la participación del alumno. Otra de las apuestas es el trabajo colaborativo. “El cerebro es un órgano social que aprende haciendo cosas con otras personas”, añade.

En los últimos cinco años, Gamo ha formado en neurodidáctica a docentes de una treintena de colegios públicos en diferentes comunidades autónomas. El principal problema, en su opinión, es que las escuelas no están tomando la decisión sobre hacia dónde quieren innovar, a lo que se suma que nadie les acompaña en la implementación de las nuevas metodologías. “La direcciones de los centros están enrocadas en los métodos tradicionales basados en clases magistrales, memorización y exámenes escritos”.

En ese escenario conviven cientos de profesores y entre ellos hay quienes no se conforman con lo establecido. Chema Lázaro, de 34 años, da clase a alumnos de sexto de primaria en un colegio concertado de Moralzarzal y desde hace dos años y medio aplica la neurodidáctica en el aula. “Mis alumnos siempre me decían que yo molaba mucho, pero que mis clases eran una porquería”, cuenta. Empezó a investigar sobre metodologías alternativas y creó el blog Pizarras abiertas, que en 2013 le valió el premio nacional sobre las TIC en el aula del Ministerio de Educación. Lázaro buscaba una base científica que apoyase su apuesta: hacer que sus estudiantes aprendiesen para toda la vida sin memorizar.

“Mi método respeta el proceso por el que el cerebro aprende: primero va la motivación, luego la atención y por último la memoria. En ese orden”. Para explicar el antiguo Egipto intenta captar el vínculo emocional de los chavales. A través de su canal de YouTube les plantea jeroglíficos en vídeos con formato de tráiler cinematográfico. “Con ese material se motivan y así tengo alumnos atentos”, continúa. Utiliza la gamificación y las capitales se aprenden ganando puntos en la plataforma Kahoot. Para ver las pirámides, vista desde un dron o Google Earth.

Una de las plataformas de educación online basada en la neurodidáctica es Neurok. El director de la compañía, Agustín Cuenca, empezó a explorar el mundo educativo hace 10 años, cuando a su hijo de cinco años le diagnosticaron hiperactividad. “Partimos de que la formación online no funciona, solo un 10% de los que se apuntan a un MOOC -cursos online masivos y gratuitos- lo termina”. En una plataforma tradicional se encuentran contenidos, mientras que en Neurok hay debates.

Cuenca y un equipo de 10 pedagogos y profesores de universidad y primaria han aplicado los formatos de Twitter y Facebook a la educación. “Antes siempre sabías a quién pedir los apuntes. Ahora decides a quien seguir en esta red social en la que todos los alumnos comparten contenidos y debaten sobre diferentes temas. El profesor hace de guía y aporta criterio sobre qué contenidos son de calidad”, explica Cuenca. Lo más difícil de este modelo de aprendizaje, reconoce este informático, es la participación. El sistema cuenta con hashtags, menciones o notificaciones en el móvil, entre otros servicios. La idea de Neurok es ser utilizada como una plataforma de apoyo a las clases presenciales o directamente como el esqueleto de un curso online.

Eso es lo que sucede con el Máster en Neurodidáctica de la Rey Juan Carlos, un curso blended en el que el 80% del contenido se imparte en la red. Hasta ahora, también han usado Neurok en la UNED y en la Universidad de Extremadura, con la que están colaborando en una investigación para medir la calidad de los contenidos compartidos por los alumnos y su nivel de interacción en la plataforma.

“Todavía hay mucha gente que desconfía de estos métodos, pero en unos 15 años se empezarán a ver los resultados”, comenta Cuenca, que ya ha asesorado a más de 30 colegios públicos de diferentes comunidades autónomas a través de su consultora educativa Niuco. Para todos aquellos que busquen evidencias científicas de la neurodidáctica, el profesor de la Universidad de Barcelona Jesús Guillén recopila en su blog Escuela con cerebro las últimas investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo.


FUENTE: EL PAÍS (Ana Torres) 18 JULIO 2016

"DEBERES" PARA EL VERANO

Cesare Cata -profesor de secundaria del Instituto de Ciencias Humanas Don Bosco en Le Marche (Italia)- ha mandado a sus alumnos un listado de «deberes» muy poco convencional para las vacaciones que sus alumnos tendrán que hacer este verano.
En el listado, que fue publicado en su página de Facebook personal, no aparecen ecuaciones matemáticas, integrales, análisis sintácticos ni nada por el estilo. Los 15 ítems que conforman la alternativa de deberes de Cata hablan de la vida y de cómo saber aprovecharla:
1. Por la mañana, cuando vayas caminando por la playa fíjate en el reflejo del sol en el agua, piensa en lo que más te guste en la vida y siéntete feliz.
2. Intenta usar todos los nuevos términos aprendidos este año: cuantas más cosas digas, más cosas puedas imaginar y más cosas puedas pensar, más libre te sentirás.
3. Lee todo lo que puedas. Pero no porque tienes que hacerlo. Lee porque el verano inspira sueños y aventuras y leyendo te sentirás como las golondrinas al vuelo. Lee porque es la mejor forma de rebelión que tienes. (Si queréis una lectura sugerida, preguntadme).
4. Evita todas las cosas, situaciones y personas que te influyan negativamente: Busca las situaciones y la buena compañía de losamigos que te enriquezcan, que te entiendan y que te aprecien por lo que eres.
5. Si te sientes triste o asustado, no te preocupes: el verano, como todas las cosas maravillosas, nos puede dar algún que otro problema. Intenta escribir un diario donde plasmes tus sentimientos (en septiembre, si te apetece, lo leemos juntos).
6. Baila. Quítate la vergüenza. En la pista de baile o en tu habitación. El verano es un festival y sería absurdo no formar parte de él.
7. Al menos una vez en tu vida tienes que ver el amanecer de un nuevo día. Permanece en silencio y respira. Cierra los ojos y siéntete agradecido.
8. Haz un montón de deporte.
9. Si encuentras a una persona que te gusta mucho, díselo con total sinceridad. No importa si él/ella termina por no entenderte. Si no lo hace es que él/ella no iba a formar parte de tu destino. De lo contrario, el verano 2015 será la gran oportunidad para caminar juntos. (Si esto sale mal, vuelve al paso 8).
10. Recuerda los apuntes de nuestras clases.
11. Sé alegre como el sol e indomable como el mar.
12. No digas palabras mal sonantes y sé siempre educado y amable.
13. Si vas a ver películas, hazlo en versión original para mejorar tus habilidades lingüísticas y tu capacidad de soñar. No dejes que la película acabe con los créditos; re-vívela mientras dure el verano.
14. Durante el día o en la noche, sueña en cómo puede y debe ser tu vida. Mientras dure el verano, reúne toda la fuerza que necesites para no renunciar a eso que quieres y haz todo lo posible para perseguir ese sueño.
15. Sé bueno.

SIETE TÉCNICAS DE ESTUDIO QUE TE AYUDARÁN A APROBAR LOS EXÁMANES


“La tecnología lo inunda todo. También la forma de estudiar, pero hay que saber cómo utilizarla”. A Anna Iñesta, directora del Centro de Innovación Educativa de ESADE, no le gusta hablar de técnicas de estudio, sino del alumno estratega, aquel que no se limita a subrayar y memorizar ingentes cantidades de texto y que en su lugar procesa la información haciendo uso de diferentes herramientas.

En algunos casos aplicaciones (App) y en otros el mero intercambio de impresiones con compañeros de clase. Es lo que los expertos llaman reciprocal teaching (enseñanza recíproca). “Está demostrado”, dice Iñesta, “que al recibir una explicación por parte de un igual -otro alumno- ambos procesan mejor ese contenido y mejoran la asimilación de conceptos”. España es el país líder en Europa en uso de smartphones con un 66% de penetración, según el informe Spain Digital Future in Focus de ComScore, y el 40% de los jóvenes utiliza el móvil para estudiar o intercambiar apuntes, señala un estudio de Tuenti Móvil e Ipsos.

Cada vez más los estudiantes hacen uso de la tecnología para hacer frente a los exámenes, pero es importante poner límites y no perder la concentración frente al huracán de estímulos de la Red. Con tecnología o y sin ella, aquí van siete consejos de expertos para preparar mejor los exámenes.

1- Gana concentración 

Los ordenadores y las tabletas han robado parte de protagonismo al papel a la hora de estudiar. Cada vez se usan más, ya sea para leer los temarios o realizar mapas conceptuales online. Pero también pueden distraer fácilmente y perjudicar la concentración. “Los avisos de la entrada de nuevos correos electrónicos o las interacciones en Twitter o Facebook son continuas y es importante desconectar mientras uno estudia”, señala Anna Iñesta. Para lograrlo, la experta propone utilizar la herramienta Ommwriter, que una vez instalada en el ordenador o dispositivo móvil, corta todo intercambio de informaciones a través de la Red. Es un programa que recrea la nada y cuando se pone en marcha siguen llegando correos pero no saltan las alertas. Al abrirlo, se escoge un fondo, un ruido (el sonido de una biblioteca o de una pecera) y el tipo de letra con la que se va a escribir. “Este procesador de texto de estilo zen permite mayor concentración y reflexión”, añade Iñesta.

2- Elabora un calendario de estudio

Aplicaciones como Google Calendar, Sunrise Calendar, Awesome Calendar, o The Homework App son útiles para organizarse. “Es recomendable utilizar un formato mensual que te permita visualizar todos los días disponibles de un solo vistazo. Hay que señalar las fechas de los exámenes y tachar los días en los que no te será posible estudiar”, señala Nuria Suñé, psicóloga y directora del Centre Future. Además, hay que dividir los días de estudio en dos bloques (mañana y tarde) y distribuir de forma estratégica el tiempo que se destinará a las distintas asignaturas en función de su complejidad. “Aunque tengas el calendario en la cabeza, para tu cerebro no es lo mismo escribirlo o programarlo que sólo imaginarlo. El hecho de organizarlo te permite rebajar tu sensación de indefensión y de falta de tiempo y fomenta un análisis de la situación más realista y ajustado”. Suñé recalca que disminuir la ansiedad es aumentar la productividad, y aconseja dedicar una mañana si es necesario a la elaboración del calendario. “Una vez lo hayas acabado, te sentirás mucho más tranquilo”, asegura.

3- Crea mapas conceptuales online

Aplicaciones como Mindmeister o Vue permiten crear mapas conceptuales online. “Al elaborar estos esquemas, el estudiante realiza un esfuerzo importante para distinguir lo esencial de lo superfluo y procesa mejor la información. Estos mapas son como un árbol que entrelaza conceptos clave sobre una temática; aportan una visión global”, indica Anna Iñesta, de ESADE. Estas aplicaciones permiten trabajar de forma individual y colectiva; los mapas pueden ser diseñados por diferentes estudiantes desde distintos lugares, siempre y cuando estén conectados a Internet. Además, se puede garbar el proceso de elaboración del mapa y reproducirlo cuantas veces se quiera. Una vez finalizados, los estudiantes pueden quedar para exponer la parte que han realizado. “Científicamente está demostrado que el aprendizaje colaborativo tiene ventajas en el proceso de adquisición de conocimientos”, dice Iñesta en referencia a estudios como Student-student interaction: The neglected variable in education, de Johnson, D. W. y Johnson, R (publicado en Educational Researcher en 1981). “Explicar algo a otra persona es la mejor manera de interiorizarlo, el proceso de adquisición de conocimientos finaliza cuando se verbaliza. Si no lo sabes explicar, no te lo sabes”.

4- Crea foros online para preparar el examen

Ya sea a través de los campus virtuales de las universidades o de espacios web como Blogger (de Google) o Wikispaces, el alumno puede crear foros para proponer distintas preguntas sobre la materia que va a examen y propiciar que el resto de estudiantes participen para dar la mejor respuesta. Ángel Sobrino, vicedecano de Investigación de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra, considera que a través de estas plataformas los alumnos se motivan a estudiar: “Al comprobar que otros controlan un tema que a ellos se les escapa, se ponen las pilas para no quedarse atrás”. En ocasiones son los propios docentes los que generan estos foros. “Hasta ahora este tipo de herramientas solo se usaban en el e-learning (universidadesonline), ahora cada vez se emplean más en las universidades presenciales”. Si el centro no dispone de un campus virtual, el alumno puede crear un espacio para compartir información en canales como Blogger o a través de redes sociales como Facebook.

5- Amplía tus apuntes con tu propia investigación 

El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de la Rioja(UNIR) Josu Aedo recomienda ir más allá del temario ofrecido por el docente y complementar los apuntes con datos adicionales obtenidos con búsquedas rigurosas. Una de las opciones es Google Académico. “Se pueden encontrar ensayos de autores de referencia que ayudarán al estudiante y le diferenciarán del resto”.

6- Ponte a prueba

La mejor forma de preparar un examen es simularlo. “Estudiar no consiste en hincar los codos y memorizar, sino en hacerse una representación muy clara de cómo va ser el examen y diseñarlo”, explica Antoni Badia, profesor del departamento de Psicología y Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Hay que analizar cuáles son las competencias que más valora el docente y atender a las pistas que da sobre cómo será el examen. Además de preparar una prueba tipo test o de desarrollo, el alumno puede consultar las publicaciones del docente para fijarse en la forma en que describe el fenómeno, en qué puntos se extendió más y qué priorizó.

7- Representa con gráficos el texto (infografías, líneas de tiempo)

“Cuando un profesor pide que se compare A con B no espera una explicación de A y B por separado”, asegura Badia. Es necesario identificar qué herramienta de aprendizaje puede ser útil según la temática. Por ejemplo, para estudiar las obras del Barroco puede ser útil elaborar fichas con la información. Para relacionar unos conceptos con otros son convenientes las infografías, líneas de tiempo o gráficos con flechas que expliquen causas y consecuencias (en materias como historia o física). “Gran parte del texto se puede representar gráficamente. No se trata de hacer esquemas de todo, sino de aquello que requiera una mayor profundización”. Es lo que Badia llama uso estratégico de las herramientas.

FUENTE: EL PAÍS (Ana Torres), 15 DICIEMBRE 2014

CLAVES PARA PREPARAR LA SELECTIVIDAD 2014

La Selectividad está a la vuelta de la esquina, por lo que necesitas hacer las preparaciones finales para enfrentarte al examen. Las pruebas de acceso a la universidad (PAU) en buena parte definirán tu futuro académico y profesional, y son las que aseguran tu ingreso a una institución de formación superior.

Es precisamente la necesidad de alcanzar esa calificación que te permita comenzar a estudiar lo que quieres que te hace sentir presionado. Para alivianar las presiones y ayudarte a prepar tu examen con tranquilidad, considera los siguientes consejos.

Las ventajas de una correcta planificación son muchas: ahorras tiempo y energía, creas un hábito de estudio que te servirá de aquí en adelante, fortalece la concentración y facilita el estudio, racionaliza el tiempo de estudio con el que dedicas al ocio. Además, te permite tener un control sobre tu rendimiento y poder modificar tu nivel de esfuerzo de acuerdo a las necesidades que tienes y evitas tener que realizar todo a último momento y no ser capaz de recordarlo.

Cómo preparar el examen de Selectividad
Existen 2 tipos de preparación: la remota y la próxima. La primera es la que comienzas cuando estás a un largo tiempo del examen, el año anterior a la prueba. Allí elaboras el plan de estudio a largo plazo con los objetivos que quieres alcanzar durante ese tiempo. Esta modalidad supone que trabajarás a lo largo del año con calma y luego tendrás un período de respaso de la asignatura un mes antes (preparación próxima).

 La preparación próxima comienza desde el momento que finalizan las clases de Bachilerato hasta el día anterior al comienzo de las PAU. La mayor parte del estudio se encuentra en el repaso de todos los contenidos que has estudiado en el curso para recordarlo todo, sin necesidad de memorizar. Para ello es muy bueno recurrir a los apuntes, los resúmenes y los esquemas que hayas realizado en el año, además de poder consultar los manuales de referencia para evacuar tus dudas.

Cómo organizar el estudio para la Selectividad

1. Organiza tus tiempos
Comienza por planificar bien el tiempo del que dispones antes del examen. Luego, prioriza las materias que estudiarás primero, que conviene siempre que sean las que menos te gusten o menos tengas preparadas para estudiar, y deja las que más fáciles te resulten o más te gusten para los últimos días. 


Arma un calendario con las actividades que piensas hacer durante cada día hasta la fecha del primer examen: el número de horas de sueño, las horas de clase, los minutos para comer, las materias que estudiarás y el tiempo que dedicarás a cada una, las horas de deporte y de ocio, entre otras.

2. Sé constante en tu estudio
Es mejor que intentes continuar con tu rutina hasta los fines de semana, de este modo no perderás la práctica. Lamentablemente un examen como este toma mucho tiempo, por lo que intenta recortar tus tiempos de ocio y dedicar algunas horas de tu fin de semana al estudio. A la larga verás que es lo mejor que puedes hacer. Recuerda siempre cumplir con lo que planificas, de lo contrario no tiene sentido planificar en un principio, solo te engañarás a ti mismo. 
  
Necesitas conocer tus ritmos cerebrales. A la hora de estudiar, somos siempre o búhos o alondras. Mientras que los primeros tienen más facilidad y disposición para estudiar por las noches, las alondras rinden mucho más por las mañanas. Si eres un búho, conviene que dejes las materias más difíciles para las noches, en el caso de las alondras las más complicadas deberás estudiarlas por la mañana.

 Eso sí, sea cuál sea el horario que destines al estudio, asegúrate de tomarte el tiempo en serio. Te recomendamos hacer tu calendario público, para que tu familia y amigos lo conozcan y no interfieran con tustiempos de estudio. Cada 90 minutos conviene que descanses y realices algunos ejercicios. 

3. Tips para un repaso eficiente de los materiales
Desde la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) recomiendan una serie de consejos para sacar el máximo provecho al repaso previo al examen:

 - Presta especial atención a esto. Repasar al día siguiente de haber estudiado es especialmente útil. Si lo haces bien, te asegurarás una máxima retención de conocimientos.

- Organiza tu plan de repaso según el número de asignaturas y exámenes, el volumen de estudio por asignatura y tu grado de conocimiento actual de cada una de ellas.

- Al preparar el examen inevitablemente te tensarás, y esta ansiedad se origina en el miedo al fracaso. Si no preparaste bien el examen, puede que esto sea justificado y para superarla necesitarás más tiempo de estudio. Si lo estás preparando bien, entonces el miedo es un estímulo para aumentar tu motivación y preocupación por adquirir los conocimientos. 

- Repasa todo el material que tienes sobre cada materia, al reunirlos tendrás una visión general que te permitirá una mayor comprensión. Además, si estudios diferentes capítulos relacionados por la temática, entenderás todo más claramente. 

- Recuerda toda la información acerca de un tema en un esquema oral o escrito. Realiza la repetición mental mirando el esquema, consulta tus apuntes o el libro cuando tengas dudas o lagunas y completa la información. Finalmente realiza una repetición mental para recordar el tema y lo que olvidaste.



CÓMO SUPERAR LA SELECTIVIDAD 2013


PISTAS PARA LA SELECTIVIDAD 2013

en este enlace

CÓMO SUPERAR LA SELECTIVIDAD 2013

Y también para preparar los finales en el apartado de TÉCNICAS de esa misma página.

Ánimo que no queda nada...

LA TRAMPA DE LA MULTITAREA (Carlos Arroyo)


A mediados del siglo XVI no existían Facebook, Twiter, WhatsApp o Tuenti, los modernos herederos de la televisión en la categoría de ladrones de tiempo, pero ya había quien denunciaba los problemas derivados de querer estar a la vez en todas partes, la mejor manera de no estar de forma provechosa en ninguna. Nada menos que el filósofo Blaise Pascal decía: “La desgracia del hombre proviene de una sola cosa, y es el no saber permanecer en reposo en una habitación...”.

Pascal murió a los 39 años, pero seguro que le hubiera dado un patatús aún más prematuro si hubiera tenido ocasión de ver a los jóvenes del siglo XXI en sus habituales sesiones de multitarea. Es decir, haciendo simultáneamente cosas como ver la tele, repasar un examen, atender al mail, mantener una charla por WhatsApp, oír música con un solo auricular, tener el ordenador portátil sobre tus piernas vomitando fuego, tomarse un vaso de zumo y un par de galletas (sembrando de miguitas el sofá) y consultar en la web qué ponen en la mismísima tele que está viendo, todo ello mientras se van poniendo poco a poco el pijama.
Así que aquel deseo de Pascal de permanecer en reposo en una habitación, se supone que concentrado en sus pensamientos o simplemente relajado, es hoy casi una especie de locura o alucinación. Con la salvedad de esos seres excepcionales que practican yoga o meditación trascendental. Pero creo que no vendría mal recuperar la certeza de que la multitarea es una trampa paquidérmica. ¿Por qué?

Para empezar, porque está demostrado científicamente que se produce un considerable bajón en la atención y el rendimiento intelectual de los jóvenes (y no tan jóvenes) en situación de multitarea respecto a aquellos que se concentran en una tarea y solo después se ocupan de otra. 

Imagino que más de uno tendrá la tentación de objetar: “No, qué va… Eso les pasará a algunos, pero a mí desde luego que no. Yo puedo hacerlo todo bien en esas condiciones. Y, además, me gusta. Tengo la sensación de aprovechar bien el tiempo”. Si eso fuera así realmente, mi más sincera enhorabuena, porque debe de ser de los poquísimos del planeta Tierra. Pero lo normal es que se esté sobrevalorando.

Dejaré que lo demuestren los científicos de la Universidad de Stanford (Estados Unidos). En el estudio que se puede consultar aquí, realizado hace más de tres años, demostraron cómo se altera el control cognitivo y, en consecuencia, se deteriora el rendimiento en situación de multitarea. Uno de los investigadores de Stanford, el profesor Cliford Nass, llega a hablar de los jóvenes multitarea como “los retoños de la irrelevancia” porque “todo les distrae”. Otro investigador, Eyal Ophir, añade: “Seguimos buscando en qué son mejores [los jóvenes multitarea] y no lo hemos encontrado”. Según mi experiencia, ya pueden seguir buscando, que no lo encontrarán.

Una de mis frases preferidas para el día a día es esta: “Todo a la vez es nada por el momento”. En primer lugar, hacerlo todo a la vez es desatender un mínimo criterio deprioridades racionales, y eso no es bueno, sino todo lo contrario (más adelante hablaremos aquí de una propuesta de modelo de prioridades para los estudiantes).

En segundo lugar, porque los humanos no somos exactamente computadoras infalibles. La calidad de nuestro trabajo no es independiente de nuestro nivel de concentración. Más bien lo contrario. Es posible estar concentrado en algo, generalmente no muy amplio, pero no lo es estar concentrado en todo lo que pasa alrededor (solo el gran Jason Bourne, el especialista multitarea por excelencia, y algún que otro espía lo consiguen).

La concentración en la tarea permite mejorar considerablemente varias facetas importantes del funcionamiento mental:
-  la velocidad de procesamiento.
- la agudeza perceptiva y de razonamiento.
- la profundidad mental.
- la capacidad de asociación de ideas.
- la sensibilidad frente a los propios errores.

En fin… ¿cómo lo diría? La diferencia entre hacer algo de forma concentrada o de forma dispersa es tan grande que la consecuencia suele ser hacerlo bien o hacerlo mal. Por no hablar de la relajación… ¿Cómo es posible relajarse con tres pantallas delante de los ojos, una docena de mensajes por minuto y ocho o nueve cosas por hacer casi simultáneamente?

Algunos creen incluso que la multitarea es síntoma de inteligencia. Ignoro en qué se basan, más allá del caso Bourne. Pero creo que, si uno se para un momento a pensarlo y se olvida de sus costrumbres, podría ver con objetividad que la multitarea es una amenaza permanente contra la calidad del trabajo, con todas sus consecuencias en los resultados académicos, y, en la misma medida, contra la calidad del descanso, con todas sus consecuencias en el nivel de estrés y en la salud.

Demos un paso adelante: para cambiar un hábito dañino es esencial identificar el peligro. Pues bien, ¿dónde está el principal peligro de la multitarea? Nadie lo duda, ¿verdad?En la pantalla. En cualquiera de sus modalidades, con la excepción evidente de que se esté trabajando con el ordenador. ¿Alguien puede decírselo a nuestros jóvenes?

No le harán caso, pero estarán avisados. O, al menos, les distraeremos durante cinco segundos de su multitarea. Algo es algo.

FUENTE EL PAÍS 28 FEBRERO 2013

SUPERFICIALES: ¿QUÉ ESTÁ HACIENDO INTERNET CON NUESTRAS MENTES?

Nicholas Carr, autor de Superficiales / C. MCPHERSON

La tercera parte de la población mundial ya es 'internauta'. La revolución digital crece veloz. Uno de sus grandes pensadores, Nicholas Carr, da claves de su existencia en el libro 'Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?' El experto advierte de que se "está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma".


Lee la interesante entrevista de Barbara Celis en este enlace de EL PAÍS

LA ENSEÑANZA DEL DISCURSO ORAL

©EULOGIA MERLÉ

Siempre deja la ventura una puerta abierta en las desdichas para dar remedio a ella. (El Quijote, Cap. XV, 1ª parte)

Todos recordamos la polémica suscitada hace unos años por las declaraciones de la parlamentaria Montserrat Nebrera en las que se burlaba del acento de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, por su condición de andaluza. Parecía desconocer la citada parlamentaria que no hay acentos mejores ni peores por haber nacido en Cádiz, en Pamplona o en Lugo; lo que sí existen, sin embargo, son variantes más apartadas de la norma estándar del español —¿las más cerradas?— que están desprestigiadas socialmente. Y estas pueden ser emitidas por hablantes gallegos, aragoneses, vascos, catalanes, pasiegos, etcétera, y también, más de lo deseable, por andaluces.

Es cierto que nuestra exministra no es un portento de la comunicación oral; no lo es no tanto por su acento andaluz cuanto por otras causas. Sabemos que hablar bien depende de la riqueza y adecuación léxica, de la forma de conectar unas ideas con otras, de la manera de manejar las pausas, de la capacidad de utilizar mecanismos argumentativos, etcétera, y en nada de ello mostraba una especial destreza. Pero no es esta la cuestión que ahora nos importa, sino la absurda polémica, atizada políticamente, que se produjo y en la cual nadie sugirió el plantearse qué se podría hacer para potenciar las destrezas orales de los españoles.

Por desgracia, la enseñanza del bien hablar se reduce en nuestro país a esos cursos impartidos a ejecutivos, con títulos tan directos como:Hablar bien en público, Cómo comunicarse bien en público..., en los que, como por arte de birlibirloque o de encantamiento, se pretende enseñar a hablar a sus “encorbatados” asistentes sin ir más allá de repetir, en todos los casos, las mismas cuestiones: a) La necesidad de luchar contra el miedo; b) La obligación de tener confianza en uno mismo y expresar las ideas con contundencia; c) 
El uso correcto de las manos y del cuerpo, etcétera, todas necesarias, pero insuficientes. Ante tal abandono, cabe preguntarse: ¿por qué en nuestros institutos y universidades no se enseña a los alumnos a afrontar situaciones de formalidad como entrevistas, exposiciones o discursos?

Cuentan aficionados a la agricultura que, a veces, al intentar sacar el rábano de la tierra, por inexperiencia, lo hacen con tal fuerza que pierden su raíz, la parte más sabrosa, y se quedan con las hojas en la mano. Desde hace más de un siglo, en el estudio de nuestro idioma ha pasado algo parecido: se abandonó la vertiente más productiva, la práctica, en favor de la descripción sincrónica de sus estructuras (fonética, morfología, sintaxis y semántica). Los tiempos verbales, los pronombres personales, las oraciones de relativo (explicativas y especificativas) o la función de complemento directo o indirecto que el pronombre podía tener en determinadas oraciones han sido el centro de tal docencia. En la universidad, en la especialidad de Filología Española, tales contenidos se acompañaron de los estudios de la historia del español (su evolución desde el latín hasta nuestros días) y de su dialectología (estudios de los dialectos: andaluz, asturiano-leonés, murciano, extremeño...). Las disciplinas correspondientes a estos estudios no podían contemplar el aprendizaje de la lengua oral, que se abandonó a su adquisición espontánea por parte de los hablantes.

Bien es verdad que este estado de cosas no siempre fue así. La tradición de los estudios universitarios daba gran importancia a los contenidos retóricos, los cuales implicaban, entre otros menesteres, el aprendizaje de la lengua oral, de la práctica discursiva. Por ejemplo, un estudioso de la lengua española, M. Metzeltin, en 2003, explica cómo en el siglo XVIII Mayans y Siscar elaboró un Informe al Rei sobre el methodo de enseñar en las universidades de España (1767), solicitado por el secretario de Gracia y Justicia; en él propuso, entre otras cátedras, las de Retórica y Poética, e insistía en que los estudiantes tuvieran que aprender a interpretar, recitar, traducir y componer. Y cuando se habla de componer no solo se alude al redactar por escrito un texto, sino a su expresión oral también. Había, por tanto, unas disciplinas que incidían de forma directa en el dominio del lenguaje como medio de comunicación.

¿Qué pasó? ¿Cómo se dejó de lado esta parte más productiva de la docencia? ¿Por qué en nuestras universidades, en el último siglo, no se nos enseñó a hablar en público? Si verdaderamente tal hábito venía potenciado por la tradición, ¿qué hubo de suceder para que se abandonara? Podemos decir que el camino del infierno al que se condenó tal adiestramiento estuvo empedrado de buenas intenciones, si bien estas, a veces, aun llevándose a cabo con moderación, conllevan demasiados inconvenientes. Aunque las hojas fueran necesarias, ¿por qué se abandonó la raíz del rábano, que es la parte más jugosa?

En el mismo artículo, Metzeltin nos especifica el origen del cambio: los nacionalismos nacidos de la Revolución Francesa y posterior dominio napoleónico. Estos exigían la “invención” de una lengua y de una literatura nacional, así como la “necesidad” de potenciar su estudio, lo que determinó que fuera el conocimiento de los distintos niveles (fonético, morfosintáctica y semántico) lo que, poco a poco, se iba incorporando a los programas de los diferentes tramos docentes. Hemos asistido, por tanto, a una revolución que no supo incorporar lo positivo del estado anterior.

Hoy se hace necesaria esa docencia que vaya de la práctica a la teoría (y he dicho bien) y viceversa, lo que requiere, entre otras cosas, programas con objetivos diferentes. ¿Se imaginan ustedes a un relojero que supiera descomponer un reloj, pero que no supiera armarlo? Pues a eso creo que llevó el hecho de centrar toda la atención del estudio de la lengua española en el conocimiento de las estructuras y planos sin pensar en esa otra parte creativa, tan necesaria.

¿Qué habrá que hacer, podemos preguntarnos, para ensamblar los dos tipos de conocimientos? El primer paso lo han de dar las autoridades académicas, quienes deberían saber —aunque no sé si lo sabrán— o deberían tener asesores que así se lo hicieran saber —aunque tampoco sé si los tendrán— que es posible una enseñanza de la lengua española que incluya determinados tipos de prácticas que conduzcan a un mejor manejo de la modalidad oral en situaciones formales. También sería conveniente que desde ministerios y comunidades se empiecen a potenciar proyectos de creación de materiales que faciliten esa enseñanza real de la lengua oral al profesorado de los distintos niveles. Para ello, contamos con los conocimientos aportados por las recientes disciplinas lingüísticas, en especial el análisis del discurso (las formas de iniciar una intervención, los marcadores que unen las partes de una exposición, los mecanismos para argumentar, la supresión de las muletillas, etcétera). No se trata, ni mucho menos, de prescindir de los conocimientos gramaticales, sino de enseñarlos imbricados con esos otros conocimientos que han de hacer que nuestros alumnos sepan enfrentarse a situaciones orales diferentes de las de todos los días y en las que tengan que unir varias ideas o argumentar sobre determinados temas. A partir del curso 2012-2013, en la Universidad de Almería —en el grado en Filología Hispánica— se impartirá una asignatura con esta finalidad.

En tanto no se cree de manera real tal necesidad de enseñar la lengua oral en nuestros centros docentes, seguiremos asistiendo perplejos a la dicotomía entre lo que dicen los boletines oficiales (con ese léxico seudocientífico y anglicado) sobre las destrezas orales y realmente lo que se enseña. Esto sí que es ciencia ficción.

Confiemos en que en la próxima polémica que surja acerca de lo mal que hablamos unos u otros, quiera la ventura “dejar una puerta abierta en la desdicha” para que en vez de incentivarla den “remedio a ella”. So pena que queramos seguir como estamos.

Luis Cortés Rodríguez es catedrático de Lengua Española en la Universidad de Almería.

REAPRENDER A LEER Y ESCRIBIR EN LA ERA DIGITAL


Al igual que la era Gutemberg transformó radicalmente la manera de producir y comercializar los libros, la era digital renovará la forma en que leeremos y escribiremos en el siglo XXI. Si casi todos admitimos ya que Internet ha cambiado la manera en la que nos comunicamos y relacionamos entre sí, ¿de verdad se piensa que la lectura y la escritura van a permanecer inmunes a esta transformación social?

La rápida implantación en España de todo tipo de dispositivos inteligentes, como tabletas, móviles táctiles, netbooks, etcétera, está cambiando los hábitos de acceso a la información de muchas personas. Gracias a la tecnología, los españoles leen y escriben en pantalla más que nunca, aunque con demasiadas faltas de ortografía... Leer artículos en blogs, sitios web y en Wikipedia también es lectura.

Aunque todavía es pronto para determinar si los futuros hábitos de lectura serán mejores o peores que los anteriores, todo indica que vamos a leer de forma más interactiva y fragmentada, que no es lo mismo que superficial. Desde los códices pasando por la imprenta, cada evolución en la larga historia de la escritura ha obligado a los lectores a reaprender una nueva manera de procesar y almacenar la información.

En la era de la participación, el descubrimiento y la lectura de un libro dejarán de ser actividades solitarias para convertirse en actos sociales. Leer en la nube nos permitirá compartir la experiencia de la lectura, así como las sensaciones que genera. A través de este intercambio, siempre y cuando el lector lo consienta, la tecnología nos descubrirá nuevos libros basándose en nuestra afinidad lectora en vez de ofrecernos los más vendidos.

Así como en el siglo XX los editores fueron capaces de descubrir grandes escritores, los editores del siglo XXI tendrán que descubrir el talento oculto en el océano de Internet. Los nuevos lenguajes multimedia (sonidos, mapas interactivos, hipertexto, vídeos, imágenes dinámicas, etcétera) permitirán a los nuevos escritores contar sus historias de forma muy diferente a como lo hacían sus homólogos en la tecnología papel. Escribir en digital no significa añadir a un texto cualquier extra multimedia, como un vídeo o imágenes. Los futuros libros digitales cuestionarán la propia idea que tenemos hoy en día del libro. Algunos dirán que parecen más un videojuego que una novela, mientras que otros diremos que no dejan de ser historias en busca de lectores.

Javier Celaya es socio fundador de la consultora editorial Dosdocce.com.
FUENTE: EL PAÍS, 16 JULIO 2012